OK Go, para los que no lo saben, es un grupo de rock y pop estadounidense con buenas letras además de canciones sencillas.
Los robots son la única forma que OK Go ha encontrado hasta ahora para capturar sus atractivos vídeos.
Brazo Robótico, Espejo, Python y C++
OK Go, para los que no lo saben, es un grupo de rock alternativo y pop americano que, además de canciones melódicas y con buenas letras, destaca por los vídeos que muchas veces las acompañan, algunos de los cuales se encuentran entre los más ingeniosos y difíciles de rodar que hemos visto.
Y la planificación, porque eso es lo que los separa, porque suelen suceder en la misma sesión fotográfica;a veces con varios planes como Need/Get pero todos a la vez.
Recomendaciones, algunas merecen su atención y tiempo, pero si tenemos que ceñirnos a una o varias, porque es imposible elegir un fragmento, entonces debe ser "Un millón de maneras, aquí vamos de nuevo".Sabemos que somos clásicos.
Pero también elegiríamos fácilmente su último vídeo musical, el que acompaña a la canción Love, del álbum de 2025 And the Adjacent Possibile, su primer álbum en más de 10 años.
como se hace
Filmado en una gran estación de tren de Budapest y presentado en un solo plano secuencia, el vídeo lleva el concepto de tecnología al siguiente nivel mediante el uso de más de 30 brazos robóticos perfectamente sintonizados con la música.
El vídeo de Love fue codirigido por Damien Kulsch, Aaron Duffy y Miguel Espada y fue concebido desde un principio como una pieza basada en espejos y múltiples reflejos.La idea era aparentemente sencilla: utilizar superficies reflectantes para realzar la imagen y crear una sensación de infinito.El problema es que para que este efecto funcione hay que colocar los espejos con mucha precisión porque hay poca superposición.La ilusión se romperá.
fuera del alcance de los humanos
Ahí es donde entran los robots de Universal Robots.Según Espada, ese nivel de precisión no se podía lograr con técnicas analógicas tradicionales, especialmente porque los espejos tenían que moverse y girar durante el rodaje.La solución es cambiar a brazos robóticos colaborativos que puedan posicionarse con alta precisión sin dejar de sentirse cómodos en un set lleno de personas, cámaras y superficies flexibles.
Antes del rodaje final se realizaron varios talleres de prueba, primero solo con los robots y luego con espejos, para diseñar y corregir cada movimiento.La facilidad de uso fue clave: los robots podían ser programados manualmente por el propio equipo utilizando un modelo de aprendizaje intuitivo, lo que permitía una colaboración constante entre los técnicos, los cineastas y el propio equipo.
La coordinación fue otro desafío importante.Más de 30 robots tuvieron que moverse al ritmo exacto de la canción, que tenía un tempo de 78 BPM.Para ello, el equipo desarrolló un sistema de control único, con una capa de programación en Python y otra en C++, que permite sincronizar todos los movimientos como si de una coreografía musical se tratara.
Necesita más inyección que motor.
El rodaje se concentró en apenas dos días, con constantes ajustes entre toma y toma. Tras numerosos intentos y refinamientos, el plano definitivo llegó en la toma número 39. Un cierre casi poético para un videoclip que demuestra, una vez más, que en el universo de OK Go la tecnología no sustituye a la creatividad, sino que la lleva un paso más allá.
